Con sabor a Ibiza

Es Enero, un Enero revuelto en cuanto al clima se refiere. Agua, viento, frío y nieve. No falta ningún ingrediente del invierno. Cuatro jóvenes ibicencos, con ganas de disfrutar, de relajarse, de montar a caballo por el placer de recorrer espacios abiertos sin limitación. Prevenidos para el frío que al final nos respetó, aunque las heladas matutinas eran considerables.

Arroyo Casillas

La primera mañana se tantearon caballos y jinetes/amazonas. Había que conocerse y además disfrutar del paisaje, del entorno.  Recorrimos parte del casco antiguo de Arenas de San Pedro, paso obligado para encontrarnos con el cauce del río Arenal en nuestra ruta hacia el área recreativa del río Pelayos.  Aquí alguno aprendió a manejarse con la bota de vino, que acompañó al aperitivo de media mañana.  Dando vistas permanentemente al cauce del río Pelayos ascendimos hasta la localidad de Guisando para atacar la comida casera que nos acercó el coche de apoyo.  No es tiempo para siesta en el campo, así que recogido el restaurante itinerante nos dispusimos a callejear el pueblo, alterando su silencio con los cascos de los caballos.

El descenso hacia Arenas se hizo ligero, nuestros caballos querían volver a casa lo antes posible. Siempre teníamos a la vista la Sierra de Gredos, sus paredes de la cara sur. La tarde es corta y el sol desciende rápido. Cuando quisimos recordar prácticamente la noche cerró nuestra jornada.

El segundo día tuvimos que aplazarlo por lluvia, pero mereció la pena. Un día soleado, fresco y limpio nos permitió disfrutar del entorno natural de este valle. Dirección al mirador de la Cruz de la Tendera. Una subida sinuosa a ratos, menos exigente en algunos tramos, pero con premio al llegar.

Cruz de la Tendera

Desde aquí, iniciamos una montaña rusa entre sendas y caminos para llegar a la localidad de El Arenal. Nuestros amigos de Ibiza sorprendidos por el paisaje, por el recorrido, y por la comida que una vez más el coche de apoyo nos hizo llegar al paraje de La Mata. Con el estómago lleno, es hora de descender hasta nuestras instalaciones. Por corta que fuese la tarde, todavía quedaban horizontes que sorprenderían al grupo por su espectacularidad. Desde la zona de las Majadas, el espacio abierto y las distancias se antojan impresionantes. La mejor forma de terminar una ruta a caballo en el mes de Enero.

Fuente blanca